Reflexiones sobre la Amistad

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El autor de la nota nos introduce en uno de los sentimientos desinteresados mas nobles del ser humano.

Es difícil vivir sin amigos, aunque solo sea uno. Aristóteles expresa que la amistad “es una de las necesidades más apremiantes de la vida; nadie aceptaría estar sin amigos, aún cuando tuviera todos los demás bienes.”

La amistad es una forma de amor donde no existe relación afectiva del tipo que se verifica entre novios o esposos. Mientras en estos casos prevalece un mirarse y amarse de uno hacia el otro, la amistad surge entre las personas que miran juntas una idea, un objeto o actividad externos a ellas y de interés común. Los amigos comparten cosas que podrán producirles tanto  felicidad como  dificultad, pero que los unen, y en esa unión encuentran una fuerza  – apoyo mutuo, comprensión, seguridad – que mejora sus personalidades y los ayuda a vivir.

 Una de las características más atractivas de la amistad es la gratuidad. No existe interés material. Un verdadero amigo no calcula si le conviene ser amigo por  ventajas económicas , sociales u otras, sino que es amigo porque quiere al otro tal como es, se siente a gusto con él más allá de su patrimonio, ocupación o posición. La verdadera amistad es gratis e inútil, como la filosofía. Es realmente desinteresada, de allí proviene su grandeza.

Otra característica es la generosidad. Me ocupo de las necesidades materiales y espirituales de mis amigos. Prestar, dar, cuidar, defender, escuchar, aconsejar, son verbos que pongo en práctica sin medida cuando se trata de un amigo. Y él también lo hace conmigo. Ninguno se pone a pensar quien dió más o menos, si corresponde o no; se hace con total naturalidad. Y qué maravilla es poder aliviar el camino de algún amigo que se encuentre en dificultades.

«Los amigos comparten cosas que podrán producirles tanto felicidad como dificultad, pero (…) que mejora sus personalidades»

El “riego” de la amistad es el tiempo que se le dedica. Hay que dar importancia a la conversación, a la reflexión en conjunto, pero también a actividades como reuniones sociales, juegos o paseos. La actual obsesión por el tema económico, por el dios dinero, es un obstáculo para el desarrollo de la amistad. El tiempo que dedica la sociedad consumista a actividades utilitarias deja poco margen para cultivar relaciones desinteresadas. En su libro “Otro estilo de vida”,  el Dr. Moyano Llerena comenta al respecto: “nada tiene de extraño que en medio de la agitación de la vida moderna, en la que no hay tiempo para nada, los reclamos que presenta la amistad se vean inevitablemente postergados, y que cada vez haya menos ocasiones para la conversación sosegada, para el intercambio de impresiones y pareceres. Cualquier habitante de una ciudad grande conoce bien las dificultades prácticamente insuperables con que tropieza si quiere mantener el hábito de reunirse con sus amigos predilectos, a quienes siente como parte de su vida, pero a cuya compañía debe renunciar porque la falta de tiempo así lo impone”.      

Sin embargo, existen lugares en donde aún se cultiva la amistad desinteresada, aún sobreviven esas largas charlas con café de por medio en un barcito cualquiera, y las puertas de la casa están abiertas para el amigo. Pero no debemos  dejar de alimentar el fuego, porque el demasiado tener, el demasiado comprar, el frío del materialismo, alejan del calor de la amistad.

Por Ernesto Restelli

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