Aprendan Muchachos

Para los amantes de nuestras tradiciones gauchas, Ani nos comparte una payada

Ani Sanchez

En este tiempo que estamos,

en que tan fácil se olvida,

dejando correr la vida

sin saber ni donde vamos;

es justo nos detengamos

un instante a meditar,

y entrando a reflexionar

sobre costumbres de ayer,

hoy debemos aprender

para mañana enseñar.

Aprendan muchachos de ahora

nuestras bellas tradiciones,

y a nuevas generaciones

transmitirlas sin demora;

lo viejo ha de ser aurora

en los días que vendrán;

auroras que inundarán

el alma del colorido

de costumbres que se han ido

pero que muertas no están.

Para ello hay que revivir

el amor patrio primero,

inequĂ­voco sendero

que los debe conducir;

amen, no dejen morir

lo que les dará expansiones;

amen como aman los leones

la selva en que han nacido,

¡que no sé si sus rugidos

no son amantes canciones!

Una guitarra encordada

jamás les debe faltar,

pues ella alcanza a llegar

al alma en toda jornada;

que no haya nadie ni nada

que la pueda ensombrecer,

y está en ustedes hacer

que brille y que vibre más,

porque no ha de ser la jazz

la que la haga enmudecer.

Lo nativo hay que inculcar,

tomarlo sagradamente,

con la fe con que el creyente

se acerca al pie del altar;

y hasta en el aula escolar

debĂ­a ser obligaciĂłn

enseñar el pericón,

danza de mĂşsica bella,

para que deje una huella

de Patria en el corazĂłn.

Aprendan nuestras canciones

que nunca causan desdoro;

ellas son el hilo de oro

que bordan las tradiciones;

tengan algunas nociones

de la doma, esquila, yerra;

descubran lo que se encierra

en los trabajos camperos,

¡no parezcan extranjeros

estando en su propia tierra!

Por eso, aprendan siquiera

los que estén en este ambiente,

y podrán ser exponentes

de sabidurĂ­a campera;

sepan lo que es la mancera

y el timĂłn en el arado;

lo que es pelo colorado

distingan de un doradillo;

cuándo es sabino el tordillo;

qué es rabicano manchado.

En este paĂ­s que ha sido

cuna de gauchos camperos

y que en tropillas y aperos

hubo lujo desmedido,

casi ha desaparecido

lo que aquĂ­ estoy recordando;

y en los que se vienen criando

en los trabajos del suelo…

¡hay quién ni conoce el pelo

del pingo que va montando!

Aprendan a conocer

campos, haciendas, cereales,

pastos y cosas rurales

que han hecho el paĂ­s florecer;

¡y no olviden el deber

en que están en repudiar

al que en vez de a trabajar,

viene de algún suelo extraño,

como embajador del daño

a corromper y agitar!

La reacción será lograda,

pero tras lucha constante,

con el Himno por delante

que es la Patria condensada;

y sin más arma ni espada

que patriĂłticos ideales,

soldados espirituales

sean para defender…

¡muros que quieren caer

se sostienen con puntales!…