El Monumento a la Mujer: te invitamos a conocerlo de cerca

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DIARIO NUEVO entrevistó a dos de las artistas plásticas que dieron vida a este monumento que ya es un símbolo de la ciudad

El Monumento a la Mujer, en Concordia

Son tres mujeres distintas, pero tal vez la misma. Etapas o hitos en la historia, o en la vida de cada una. Son el reflejo de sus creadores, pero también la identificación del espectador que las contempla. Quizás no sean tres mujeres, sino tres instancias en la vida de todos.

Que en el círculo se muestran hacia afuera y defienden el núcleo, de lo que son y custodian. La historia y el futuro.

Una es venus (estatuilla prehistórica, diosa de la fertilidad) exponiendo su vientre, sintiendo el vacío al dar a luz, representado en un enorme hueco. Otra es la mujer luchadora, que emerge, que se está levantando, ganando su lugar, y no puede limitarse a ser evaluada solo por sus tareas ni sus capacidades, y por eso sus brazos y cabeza fragmentada. Porque es mucho más que todo eso. La tercera es el futuro, el siglo veintiuno, la mujer de pie y hacia delante, que le tiende el brazo a la de los siglos anteriores. Reflejo de la belleza y estética actual, pero también de los derechos a conquistar.

Esta pieza artística, declarada patrimonio municipal, fue colocada en el año 2005 en la rotonda de Salto Uruguayo y Gerardo Yoya, casi como una trampa visual en el giro del paseante, para disminuir el paso al contemplarlas o salir disparado por la tangente hacia las ondulaciones del Parque San Carlos. Eso si, siempre transitando curvas.

Sus creadores fueron Marilín Torrilla – que tuvo la idea original – , Teresita Blasco y Ladislao Salvini, artistas plásticos de nuestra ciudad, que quisieron dejar plasmado un símbolo de reconocimiento hacia todas las mujeres que han formado parte de la historia de la región. Ladislao jugó un papel fundamental al ser convocado como único escultor varón, para brindar una mirada de la mujer y del monumento desde su rol.

“Este homenaje a las mujeres transmite una carga poética múltiple, ya que se basa en una compaginación de módulos acordados a través de masas de espacios llenos y vacíos, donde el cuerpo femenino muestra sus desnudas formas con dulzura, reverencia y movimiento”, explicó Torrilla, hace ya quince años.

El desarrollo de la obra se hizo a lo largo de 3 años y está realizado con cemento y polvo de mármol, sobre una estructura metálica. Fue trabajada con las manos, sin molde previo.

Marilín y Teresita son mujeres de las fuertes, que desde niñas tuvieron que esforzarse para ganarse un espacio y asumir responsabilidades. Esa mirada les dió una perspectiva de la mujer y de la vida, que también – sin quererlo – han dejado plasmada en la obra.

“Ahora la mujer está diciendo todo lo que siente y lo que piensa. Tanto tiempo sin ser reconocida ni valorada en muchos aspectos. Estamos en una época de transición, en donde ocurre una explosión, para que después venga la paz”, asegura Blasco sobre la realidad actual de la mujer.

Con la esperanza de que puedan algún dia tener una fuente de agua en el centro – como fue concebida al inicio –  ellas tres siguen custodiando los misterios de quien se anime a detenerse…o a girar.

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