Reintroducen fauna extinguida en el Iberá con fines ambientales y para el turismo pospandemia

Tapires, guacamayos, aguarás guazú, osos hormigueros, muitús y otras especies autóctonas de los Esteros del Iberá extinguidas, o en riesgo, son reintroducidas a esa reserva natural, la más grande de Argentina, junto a «piezas mayores» como la nutria gigante y el yaguareté, para restablecer el ambiente y para su avistamiento por el turismo pospandemia.

El oso hormiguero
Oso hormiguero

FUENTE: TELAM

Por Gustavo Espeche Ortiz

Las 708.000 hectáreas conformadas por los parques Provincial (550.000) y Nacional (158.000) Iberá, ambos en Corrientes, albergan pastizales, esteros, cañadas, lagunas, bosques húmedos y secos, selvas en galería y albardones, con una variada fauna, que fue atacada durante el último siglo por diversos factores.

Tanto la caza furtiva como la introducción de especies exóticas (animales y vegetales) extinguieron o desplazaron a la fauna local mencionada, y también a pecaríes, venados de las pampas, ocelotes, pacas y la chuña de patas rojas.

Ciervo de los pantanos
Ciervno de los pantanos

La situación comenzó a revertirse en 1983, cuando 1,3 millón de hectáreas de ese sistema fueron declaradas Reserva Provincial por Corrientes, y dentro de ella se delimitó en 2009 el Parque Provincial Iberá y, en 2016, sobre tierras donadas por la Fundación Rewilding Argentina, el Parque Nacional Iberá.

La Fundación encaró la tarea de «resilvestración» -como lo indica su nombre en inglés- y realizó gestiones para retornar especies extinguidas desde otras provincias y países, tanto donde habitan en forma natural como donde las albergaban en zoológicos.

Esa tarea es desde entonces acompañada por los parques Nacional y Provincial, que además de reconvertir en guardaparques a antiguos cazadores furtivos, se dedican a la erradicación de especies exóticas y la protección de las nativas.

«La primera especie que liberamos fue el oso hormiguero gigante, en 2007, que después de estar extinto ahora ya hay unos 150 en cuatro poblaciones», dijo a Télam Marisi López, de la Fundación y miembro del ente mixto Comité Iberá, integrado por el gobierno correntino, ambos parques y entidades civiles, como Rewilding.

La nutria
Nutria

La última liberación fue la de cinco guacamayos rojos, en junio pasado, con lo que ya tienen 15 reintroducidos, tras 100 años de su desaparición de los Esteros, comentó López, también coordinadora del Proyecto Iberá de la entidad, y adelantó que el próximo será el yaguareté, cuyo proceso de adaptación está muy avanzado.

En el medio se recompusieron poblaciones de las especies mencionadas, y sólo se dio marcha atrás con el tapir, porque contraía el tripanosoma, una enfermedad transmitida de los caballos por un tábano que habita en los carpinchos, de los cuales la reserva está superpoblada.

La especialista explicó que con la liberación del yaguareté se equilibrará la población de carpinchos, ya que este roedor forma parte de su alimentación, lo mismo que el yacaré, entre otros animales.